domingo, 19 de enero de 2014

Para grandes sueños, acciones extraordinarias


Ayer en la mañana, bien temprano como de costumbre salí a correr. A los primeros dos kilómetros que iniciaban mi rutina empezó un dolor en las pantorrillas, dolor que enseguida me hizo pensar, ¿sigo o me regreso? Como el dolor no quiso ser más fuerte que mis ganas de entrenar seguí, pero no sin quedarme pensando, ¿qué diablos hago acá sufriendo esta molestia? ¿no será suficiente, para mantenerme en forma, con una media hora de ejercicios básicos en el gimnasio y comer sano, sin sufrir estos dolores? De inmediato me respondí, los grandes sueños y retos no se logran con acciones básicas, hace falta algo más, acciones extraordinarias. Entonces me puse a pensar, mientras afortunadamente el dolor cedía y los kilómetros aumentaban, en un día maravilloso para correr o salir a ejercitarse al aire libre, cuáles son los factores claves para lograr exitosamente una meta, para cumplir un sueño.

Siempre digo a mis amigos que en esto de los maratones y triatlones es mucho lo que he aprendido, no solo de mi mismo sino también de lograr esos sueños y esas metas. Pues aproveché un día fabuloso al correr en mi exclusiva compañía y me puse a pensar en esos factores que debemos tener presente para lograr nuestros sueños y luego logré esbozarlos en palabras para compartirlos. Es una opinión muy personal y cada quien tendrá su propia receta, esta me parece que funciona. Los describo en primera persona del plural, por que no debo dejar de pensar en que yo mismo debo ponerlos en práctica. 

Soñemos. Todo empieza allí, sin un sueño nada es posible. Concebir en nuestras mentes un reto, una meta, es el primer ingrediente indispensable para lograrla. Es el momento donde se germinan esas inmensas ganas y deseos que tenemos por lograr algo, es cuando nace el primer impulso que nos lleva a visualizar y creer que somos capaces de lograrlo.

Apoyémonos de nuestros seres queridos. En el camino, de una u otra manera siempre tendremos la oportunidad de conseguirnos almas gemelas que nos brinden su apoyo, sean estos familiares o amigos. Apoyémonos en ellos, pero eso si, sin olvidar que en el momento de ese apoyo debemos estar seguros que estén bien sostenidos y puedan soportar nuestro peso, no pensemos apoyarnos de ellos cuando más bien son ellos quienes necesitan ayuda. Una vez conseguida esa ayuda, no olvidemos estar allí para cuando ellos lo necesiten, brindémosle nosotros también nuestro soporte, recordemos siempre que ellos también tienen su propio sueño, están también detrás de su propia meta.  

Seamos necios. No es mentira que a la hora de tener un sueño muchas serán las voces que nos digan, “pero eso es bien difícil”, “a mi me costó mucho”, “no chico, olvídate de eso”. O mientras te preparas o haces los sacrificios necesarios para lograr tus metas, hay quienes dicen, “descansa hoy”, “por un día que pierdas no pasa nada”. Sin dejar de hacer caso a aquellas recomendaciones genuinas que nos alertan de los verdaderos obstáculos, y que difícilmente tendremos que saber identificar para tomar las correcciones necesarias, luchemos contra esos a quienes yo llamo “detractores de sueños” y sigamos neciamente nuestro camino, pero pongamos atención en identificar a los “verdaderos alertadores”.

Sacrifiquémonos. Nada es gratis, y mucho menos a la hora de lograr un gran sueño. El sacrificio puede presentarse de muchas formas, abstenerse de otras cosas que nos gustan, esperar largo tiempo para ver los resultados, sacrificar otros intereses, dar prioridades, ser pacientes, acciones no muy fáciles a veces. Se de un gran amigo que trabajó por casi diez años en conseguir su meta, y luego de ese largo tiempo, vio recompensado su sacrificio.

Nunca rendirnos. Nunca, nunca, nuca debemos rendirnos ante un sueño. Podemos pensar en diferir su ejecución o tiempo de logro, o simplemente podemos pensar que, si las condiciones no son las adecuadas habrá alguna manera alternativa o diferente en la que ese sueño pueda ser logrado, pueda ser alcanzado. Cambiemos las acciones, no las metas, no los sueños. Nada es imposible si está concebido en nuestras mentes, incluso volar, ¿quién sabe? algún día podríamos tener la oportunidad de lanzarnos en paracaídas, y aunque sea más bien, caer con estilo que volar verdaderamente, sería lo más parecido a ese deseo. La consigna es “no intentarlo no es una opción”.

Levantémonos. ¿Quién no ha tenido un intento fallido en el logro de una meta? ¿Quién no se ha caído de una bicicleta o unos patines al aprender a usarlos? Siempre recuerdo las palabras del único medallista olímpico en natación de mi país (Rafael Vidal), cuando nos decía “no hay sabor en la victoria si no hay primero una derrota”. Si nos caemos, levantémonos, si tu compañero de meta se cae, ayúdale a levantarse, nunca sabes cuándo necesitarás de sus brazos para levantarte tu también.

No nos durmamos en nuestros laureles. Cuando logré mi primer Ironman, en Cozumel en el 2009, una persona en la organización mencionó las siguientes palabras, “has un Ironman y presume el resto de tu vida”. Me hice eco de ellas, y hasta lo expresé en este mismo espacio cuando me tocó escribir sobre aquel logro alcanzado. Sin embargo, hoy reflexiono y pienso, debemos sentir orgullo, si, pero no presumir el resto de nuestras vidas por que hay más por hacer, los logros previos no necesariamente asegurarán los que siguen, hay que luchar cada vez como si fuese el primero, aprovechando, eso si, el beneficio de la experiencia.


Seguramente hay más factores, más acciones claves y extraordinarias que nos permiten lograr nuestros más anhelados sueños. Ayer al correr, se me acabaron los kilómetros y después de dos horas de entrenamiento, resultó esta lista. Seguiré trabajando no solo en aplicarla si no en identificar muchos más elementos que me ayuden a conseguir mis sueños y seguramente los compartiré acá con quienes me leen. Un gran abrazo.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Dos formas de llegar a la meta


  Cada experiencia nueva nos puede resultar muy significativa, en especial cuando en ella logramos o vivimos algo que no nos creíamos capaces de hacer o no pensábamos pudiéramos experimentar, disfrutar o aprender de ello. Hoy pedaleando en mi bici con un buen amigo descubrí que hay dos maneras que estas nuevas experiencias nos resulten relevantes, una, cuando la experiencia la vivimos nosotros mismos con la ayuda y soporte de un amigo que te hace lograr o vivir ese algo que creías imposible y la otra cuando justamente es uno mismo el catalizador de que esa experiencia se vea materializada en otra persona a la que quieres y que con mucho cariño ayudas a lograr algo.

  En el primer caso no nos creemos capaces de enfrentar un determinado reto o lo hacemos con muchas dudas y miedos, pero siempre hay esa alma gemela que estando a tu lado te dice, "si puedes lograrlo", "si puedes hacerlo" y es cuando lo miedos cesan, las angustias desaparecen y te dices a ti mismo, "si puedo".
  En el segundo caso, si bien no eres el que logras alcanzar una meta o vivir esa nueva experiencia, eres quien ayuda y hace posible que otro lo haga, aunque sea con pequeños empujones, esa ayuda que brindas, ese apoyo que das, se convierte en la fuente de energía y convencimiento propio que todo es posible, que para cada experiencia vivida vale la pena el esfuerzo y que los miedos que asechan se desaparecen con un simple apoyo y la ayuda que brindas. En este caso, ver a esa persona lograr su meta es como si fuera tuya y esa experiencia te reconforta como si tu mismo la hubieses vivido.
  Si enfrentas un reto, apóyate de tus buenos amigos y mentores, ellos sabrán de qué eres capaz y te darás cuenta de que si puedes. Si tu mejor amigo o amiga enfrenta una nueva experiencia, bríndale todo tu apoyo y conocimiento, su logro será el tuyo.
  Dedicado a dos muy buenos amigos que sin saberlo hoy me han hecho sentir muy satisfecho en esas dos formas de lograr metas y vivir nuevas experiencias. Se les quiere.
Foto cortesía de mi amiga Sarai (éxito en tu viaje).

domingo, 11 de agosto de 2013

Motivos de motivos, motivos tan fuertes como el acero


Hay motivos para escribir, motivos para leer, motivos para pararse y continuar después de caer, motivos para enfrentar un reto, motivos para todo. Nada se hace en esta vida sin un motivo, es cuando nos damos cuenta que por más loco que parezca un proyecto, un proceder, una acción, todo tiene un fin y ese objetivo es el motivo que nos lleva a emprender una gran cruzada, o simplemente a ayudar a un amigo a lograrla.

Cuando tu naturaleza es enfrentar los retos y trazarte metas y lograr tus objetivos, mantén cada cosa que te motive activa, cerca, cuídala como lo más preciado que tengas, cada persona que esté a tu lado y te brinde apoyo, sea familiar o amigo, no lo dejes, no lo abandones, porque al mismos tiempo que le brindas apoyo para superar sus obstáculos, esta persona te da esos motivo para tu seguir adelante enfrentando los tuyos.

Tenía tiempo sin escribir, luego de mi recién reto en Texas, dejé pendiente la tarea, la tarea de contar cómo fue todo, cómo transcurrieron 13:59:48 de un sinfín de sentimientos y emociones acompañados de un gran esfuerzo físico y por ahora estas breves letras solo pretenden contar que mi gran aprendizaje en este evento fue el valor que le doy a mis motivos, sin ellos no hubiese podido terminar, en primer lugar mi familia, siempre presente, y al lado mis amigos, cada uno de ellos sabe el papel importante que ocupó, y el pedazo de medalla que se llevó, todos ellos han sido mi motivo, incluso el motivo para abandonar el silencio sobre las teclas y cumplir la promesa de escribir un poco. Gracias siempre, pronto contaré cómo fue en resumen cada momento, cada emoción vivida en Texas.

domingo, 5 de mayo de 2013

La duda, la meta, el logro

Las piernas pesan, también los brazos
La misión es casi un hecho
Hay un vacío, un miedo
Bien dicen que cuando está por amanecer se pone más oscuro.

Los músculos tensos, la mente inquieta
Tengo una misión y he de cumplirla
Y entonces, ¿por que me siento así?
Si ya está hecha la tarea, si el ánimo está fuerte.

Me permito un minuto de duda
Me de fuerza, me da confianza
Alguien cree en mi, no debo decepcionarlo.

Duelen los tendones, el corazón late
Lograré mi cometido y vendrá la euforia y después la gloria
Tras ella de nuevo un vacío
Y otra meta, otra misión aparecerá en el camino.

martes, 2 de abril de 2013

Corriendo solo... pero bien acompañado


 
Hoy saliste a correr solo, desconectado de las cosas que te preocupan, pero a la vez hilando ideas para solucionarlas.
Hoy saliste a correr solo, acompañado unicamente de tu pensamiento, tu mejor compañero, tu verdadero mejor confidente.
Hoy saliste a correr solo, como buscando lo que no encuentras, como encontrando lo que no buscas.
Hoy saliste a correr solo, pero acompañado de todos esos que te quieren, que están siempre en tu mente y en tu corazón, tal vez por que tu los queires más a ellos.
Hoy descubriste que el camino está allí frente a ti, que con fe, amor, disciplina y el amor de los que te rodean lograrás y encontrará lo que te propones, lo que buscas. Amen.
A todos aquellos que me acompañan en el camino.

lunes, 11 de marzo de 2013

Un amigo en el camino


Ayer salí a entrenar solo, después de varios días entrenando en la buena compañía de amigos, me tocó enfrentar la rudeza de mi entrenamiento con la compañía de un una desánimo enorme, malos compañeros.
Si bien no es la primera vez que entreno solo, y tampoco será la última, el hacerlo me ayuda a pensar, a meditar sobre mis cosas, darle respuestas a mis interrogantes o simplemente evaluar el estatus de mis metas, pero precisamente ayer no era un día en el que quería enfrentarme a todo eso, no estaba de ánimos. Pero mi compromiso con mi evento deportivo me obligó a emprender la marcha.
En lo que arranqué desde los primeros kilómetros empecé a cruzarme con mis amigos, compañeros de estas faenas, y aunque no me uní a ninguno de ellos por estar haciendo trabajos diferentes, fueron varias las veces que nos cruzamos en el camino, y en cada encuentro gritaban mi nombre, "Climidooooooo...." Se escuchaba literalmente así, y tras la estela del sonido que dejaba la velocidad de nuestras bicicletas alargando la última letra de mi nombre, pensaba "que función tan indispensable tienen los amigos" y recordé una palabras de Paulo Coelho, "nacemos solos y solos moriremos, pero mientras estemos en este planeta debemos aceptar y glorificar nuestro acto de fe en los demás".
Que de ciertas esas palabras, justo hacía un comentario en twitter sobre el reír en lugar de llorar, escrito por @addictrunner que decía, "ríe aunque quieras llorar" y que yo complementaba diciendo " y hazlo corriendo, que si alguna lágrima se escapa se secará con el viento". Luego del grito de apoyo de mis amigos me di cuenta que mas fuerte que el viento es el impulso y ánimo que te da un amigo en el camino, seca cualquier lágrima, levanta el espíritu y te enruta de nuevo en tu camino. Gracias a mis amigos que hicieron de este fin de semana un mejor entrenamiento, se les quiere. No te niegues nunca a la ayuda sincera de un amigo.

domingo, 3 de marzo de 2013

Motivando al motivador


Todos, o podría decir casi todos hemos visto y disfrutado con los payasos, hemos reído con ellos y hemos olvidado malos ratos o relajado de momentos de estrés gracias a sus hilarantes ocurrencias. Bien sea esos personajes de circo, de naturaleza nómada y bajo grandes carpas, o aquellos que hacen vida económica alegrando las fiestas de nuestros niños y que son recomendamos de padres a padres, sus personalidades jocosas y sus actos divertidos son las que hacen reír tanto a niños como adultos. Aunque siempre hay unos pequeñines que les tienen miedo a los payasos y hasta pánico podría decir, tal vez por sus coloridas y extravagantes vestimentas, y en cuanto a los adultos, los mejores payasos siempre saben cómo alternar entre los chistes para chiquillos sin que los padres se aburran.
Ahora bien, alguien se ha preguntado ¿quién hace reír a los payasos? ¿Quién es capaz de entretenerlos y hacerlos olvidar de los problemas como bien ellos lo hacen con nosotros o con nuestros hijos? ¿Quién tiene la ocurrencia de identificar la cotidianidad de sus vidas y convertirlas en actos jocosos haciéndolos reír de ellos mismo, como ellos hacen con nosotros? Es conocido y se habla mucho del llanto de un payaso, situación desconocida y extraña, porque el ver llorar a un payaso, cuando su trabajo es hacer reír, suena a una contradicción o situación incongruente.
Lo mismo pasa con un líder, con esa persona encargada de hacer que un grupo de personas logren conseguir su objetivo, desde un gerente en una organización comercial hasta el entrenador o coach de un grupo deportivo. La analogía entre lo anteriormente descrito y el compromiso de un líder siempre me ha llamado la atención. Pero no fue hasta que mi buena amiga Gisela me dijo, “Clímido tu tienen la habilidad de motivar a la gente” que, lejos de si sus palabras son ciertas o no pero igual agradezco, caí en cuenta de este detalle y lo importante y relevante que es para esas personas que de alguna manera apoyan, ayudan, lideran, o simplemente aportan un grano de arena para que un grupo de trabajadores o deportistas logren sus objetivos bien sean grupales o individuales.
Quién motiva a estos líderes, quién los anima cuando están decaídos, cuando la creatividad se les ha ido, quién, al igual que mis amigos los payasos es capaz de diferenciar cuál es el problema que los agobia y saca de la manga un oportuno “chiste para alegrarle el momento” que equivaldría a un oportuno consejo que resuelva el problema. Quién les enseña a diferenciar el impulso motivador que hace mover a cada uno de sus pupilos, como los diferentes chistes que el payaso logra para mantener la risa tanto de niños como de adultos. Quien enseña a los líderes a quitarle el miedo a esos pupilos que le temen al cambio que este líder impulsa. Parece que todos se preocupan por ver que el líder logre cambios y resultados, pero al igual que el llanto del payaso, nadie piensa que el líder también necesita un impulso motivador, un empuje que lo ayude a lograr también sus objetivos.
¿De dónde viene esta motivación? Ya en un anterior artículo (¿Qué te motiva?) había mencionado algo al respecto, esta motivación vienen principalmente de dos fuentes, en primer lugar de su equipo, de su gente, de aquellos quienes le rodean. Por contradictorio que pueda sonar un buen líder debe dejarse guiar por su propia gente, debe conseguir que su equipo lo motive, le de esa clave que necesita para identificar los elementos importantes a accionar tanto para motivarse a sí mismo como para lograr el fin común del equipo, le aporte la motivación necesaria que como bumerán se devolverá hacia ellos en  una escalada de acciones que entusiasmarán a todos a lograr las diferentes metas. La otra fuente es la fuerza interna que lleva un líder por dentro, es aquello que le permite aprovechar el impulso de quien le ofrece ayuda y soporte, de ese ánimo, cariño y afecto que recibe de su equipo o grupo de gente que le rodea. De no existir esa fuerza y ese impulso propio de nada vale la ayuda de su equipo. Motivación del equipo y autodeterminación son la combinación de elementos que permiten que el líder, al igual que los payasos, olvide su llanto y nos haga reír, nos haga conseguir lograr lo que no creemos posible, nos haga cruzar la meta del reto por más difícil que parezca.
Todos somos líderes, de nosotros mismos, de nuestras familias, de nuestros amigos, de nuestros equipos de trabajo, siendo gerentes o asistentes, todos debemos aprovechar la ayuda de quienes nos rodean y, muy importante, identificar esa fuerza interna que nos hace pensar que si podemos. Pensemos en que tenemos la fuerza para lograrlo y el logro ya será casi un hecho.

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